El Legado de Aceites Alguijuela
La historia de Aceites Alguijuela no comenzó con una almazara moderna; comenzó con el respeto a la tierra que la familia Doblado ha cultivado durante cuatro y cinco generaciones. En las llanuras de Tierra de Barros, donde el suelo se tiñe de un naranja intenso y el cielo de Extremadura abraza los olivares, nuestra familia ha aprendido a escuchar el ritmo de la naturaleza. Somos una pequeña empresa familiar agraria que ha permanecido arraigada al cultivo del olivo desde tiempos inmemoriales, un hecho que atestiguan con orgullo nuestros olivares centenarios de la variedad Verdial de Badajoz.
¿Por qué «Alguijuela»? El peso de nuestro nombre
El nombre «Alguijuela» no es una elección azarosa; es un tributo a la historia de nuestro hogar, Torremayor. En el siglo XVII, esta villa era conocida como «Villa de la Alguijuela del Conde», un nombre que compramos a Felipe IV antes de que el deseo expreso de sus habitantes lo cambiara por el actual Torremayor. Al recuperar este nombre, Aceites Alguijuela recupera también el compromiso con el paisaje y la cultura de un territorio que se extiende hasta Aceuchal.
El Compromiso de la Familia Doblado
Nuestro proyecto es la culminación de un sueño compartido por José Doblado en el campo, Julio Escudero en la maestría de la almazara, y Domingo y Toribio Doblado en la gestión integral. Juntos, hemos comprendido que un gran aceite no se fabrica, se cultiva. Nuestra filosofía se asienta sobre los cuatro elementos clásicos de la naturaleza —tierra, agua, fuego y aire— a los que hemos añadido un quinto elemento esencial: la madera de nuestros olivos
